miércoles, marzo 11, 2026

‘9 lunas’, la película que muestra el embarazo de un hombre gestante: “Combatiremos el odio con ternura radical”

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'9 lunas', la película que muestra el embarazo de un hombre gestante: “Combatiremos el odio con ternura radical”

Patricia Ortega aborda sin miedo y con mimbres de ‘feel good movie’ el embarazo de un hombre trans en su nueva película tras ‘Mamacruz’

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Rubén Castro se convirtió en el primer hombre trans que públicamente hablaba de uno de los últimos tabús del binarismo: el embarazo. El educador y activista por los derechos LGTIB contó en los medios que se había quedado embarazado mediante inseminación artificial. Se convertía en un ‘papá gestante’, un término que ha continuado usando y con el que ha contado toda su experiencia en Instagram. Una experiencia que rompe con muchos prejuicios, pero que también levanta muchos odios en mujeres que consideran que el embarazo debería ser un terreno reducido únicamente a las mujeres.

Ahí entra otro de los conceptos claves de ese binarismo, que divide todo entre hombres y mujeres olvidándose de lo que queda en el medio: personas intersex, hombres y mujeres trans… Es esa la voluntad de la directora Patricia Ortega, que ya demostró en Mamacruz que puede tocar asuntos espinosos con una luminosidad que escapa al odio y a los prejuicios. Sabe que se está metiendo en un asunto espinoso con 9 lunas, pero no tiene miedo y deja claro que responderán “al odio con ternura radical”. Ese concepto de ternura radical es el que ha guiado todo este proyecto, que cuenta el embarazo de un hombre trans que queda en cinta de casualidad y decide tenerlo.

Por eso la cineasta define su película como una ‘feel good movie’, término que se suele usar para filmes de buen corazón, que hacen sentir bien al espectador. Un concepto que no suele usarse para historias del colectivo LGTBIQ+, que suelen estar marcadas por el sufrimiento o, en el caso de las personas trans, con su transición y los problemas que acarrean. 

El actor Zack Gómez-Rolls durante la presentación de la película '9 lunas

Aquí Patricia Ortega va un paso adelante. Su protagonista, al que da vida un magnético Zack Gómez-Rolls, es un hombre trans que no tiene ningún conflicto con ello. Su familia (que integran María León, Jorge Sanz y Kiti Mánver) es su apoyo y la transexualidad no es el problema del filme. De hecho, Ortega coloca a su protagonista haciendo el denominado “cis passing”. “El protagonista es alguien tan obsesionado con el cispassing que se ha convertido en un machirulo, ciego por esculpir y controlar el cuerpo”, explica la directora.

Cree que lo que se ve de las personas trans es todo en torno “a la pulsión, lo erótico, el deseo o el trauma y el dolor”. “Yo dije, ‘vamos a contar esta historia desde donde yo me quiero posicionar, que es precisamente desde el otro lado, desde la alegría de poder ser lo que soy, rodeado de amor, rodeado de empatía’. Me interesaba mucho la cotidianidad, el día a día. Esto pasa todos los días. Esto no es extraordinario, esto nos pasa a todes. Puede generar una pequeña crisis, una discusión, pero se resuelve y p’alante”, dice de su punto de partida en este proyecto. 

Hay que desproblematizar lo que es natural y lo que es diverso y lo que los demás quieren ver como extraordinario o como un problema. Yo quiero ver más películas de papás gestantes

Patricia Ortega
Cineasta

Por eso era para ella “importantísimo hablar de un papá gestante desde esa ternura radical, que es lo que nos dice que esto no es un problema, no es un drama, esta es la vida, esto es diversidad. Posicionarme desde ahí para mí es muy político. Es necesario que los problemas sean otros, que el problema no sea, ‘Mira, soy un chico y me quedé preñado’. Hay que desproblematizar lo que es natural y lo que es diverso y lo que los demás quieren ver como extraordinario o como un problema. Yo quiero ver más películas de papás gestantes, y verlo desde otra masculinidad”, añade.

Patricia Ortega sabe que el embarazo es la cima de ese binarismo y uno de los temas que suelen levantar más ampollas. “Si alguien dice la palabra gestación, la pregunta es ‘quién es la madre’, en su imaginario es un cuerpo de una mujer, no de un papá gestante. Incluso en el médico, la figura humana que aparece con su ‘pancita’ es una mujer, cuando creo que no debería tener género, bastaría con una figura humana. Hay que reapropiarse y decir que la gestación no tiene género. Yo siempre he dicho que mi vagina no me determina, me lo digo a mí misma siempre. ‘Patricia, tu vagina no te determina’. Nuestros genitales no determinan nada”, opina.

Jorge Sanz y Zack Gómez-Rolls en '9 lunas'

Sabe que su opinión puede levantar las iras no solo de la extrema derecha, sino también de una parte de mujeres tránsfobas que siguen viendo en los hombres y mujeres trans a alguien que quita sus espacios. “Creo que esa confrontación es normal, es natural que exista y no podemos huirle a la confrontación. La confrontación hay que darla con amor, con alegría, con humor. Si alguien quiere hacerlo con rabia o con odio, yo converso”, avisa.

Recuerda una opinión de una mujer que al comienzo del proyecto les dijo que le molestaba la escena del parto porque era “un espacio sagrado de la mujer invadido por tres hombres”. Eso a Patricia Ortega le molestó. Primero porque cree que “hay que quitar lo religioso” de esta ecuación. Y segundo porque entonces estás colocando “la responsabilidad de los cuidados, la crianza y el parto” solo en las mujeres.

“Debe ser un espacio de familias al que yo no le pongo género. Esa familia puede ser de varias personas, de dos o de una. Los cuerpos que pueden gestar no son solo femeninos. ¿Qué vas a hacer con esos cuerpos?, ¿los vas a borrar del planeta? Hay que entender que los cuerpos no son binarios y que así como existen las personas trans, existen las personas intersexuales, y que no pueden ser excluidas solo porque tengas una moral sesgada”, argumenta, y deja claro que en esa discusión lo que nunca va a hacer es “caer en el lenguaje del odio”. Precisamente “porque 9 lunas no representa eso para nada”. Al revés. Es una película que contando la experiencia íntima, poniendo luz sobre ella, borra prejuicios.