Algunos venezolanos ajustaron sus prioridades económicas y limitaron sus gastos a lo estrictamente necesario después del 3 de enero, cuando Estados Unidos llevó a cabo la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. El equipo de El Diario documentó con base en testimonios que el consumo discrecional perdió relevancia en la dinámica diaria de los hogares, mientras la atención se concentra en alimentación, salud y transporte.
Bajo este panorama, los ciudadanos entraron en una etapa marcada por la incertidumbre institucional y la volatilidad del panorama económico, que impacta directamente en la forma en que administran sus recursos y redefinen sus prioridades, de acuerdo con los testimonios recabados.
“Mi panorama cambió y ahora siempre trato de comprar comida”

Alberto* relató para El Diario que, actualmente, su prioridad constante es abastecerse de alimentos básicos. Comentó que su rutina incluye revisar la despensa y asegurarse de tener carne, pollo, harina de maíz, arroz, pasta y productos enlatados, ante la posibilidad de escasez o de que aumenten sus precios.
Pereira aseguró que esta práctica refleja la nueva realidad de su hogar y de muchos otros que ya no realizan compras puntuales, sino que intentan mantener una reserva de alimentos. Destacó que la experiencia de episodios previos de desabastecimiento lo llevó a reorganizar el presupuesto para priorizar la alimentación de forma sostenida, semana a semana.
“Mi panorama cambió y ahora siempre trato de comprar comida antes de cualquier otra cosa, porque no puedo arriesgarme a quedarme sin lo esencial. Es algo que hago cada semana, y muchas personas que conozco hacen lo mismo”, afirmó.
“Tengo miedo de no conseguir pañales para mi papá”

María Fernanda* dijo para El Diario que su primera preocupación diaria es adquirir pañales y otros insumos médicos para su padre, quien se encuentra con movilidad limitada y bajo cuidado permanente. A su juicio, esta práctica forma parte de su rutina actual, ya que la atención a su padre requiere asegurar siempre estos productos esenciales.
La mujer señaló que recorre farmacias y comercios especializados de manera regular para mantener lo necesario. Comentó que, de esta forma, su presupuesto prioriza la salud y el bienestar de su padre por encima de otros gastos.
“Mi mayor miedo es quedarme sin pañales o medicinas. Por eso estoy siempre planificando y trato de tener una reserva. Es algo que hago todos los días, no solo después del 3 de enero”, afirmó.
“Prefiero comprar cosas que no se dañen”

Luis* compartió a El Diario que actualmente su estrategia es enfocarse en productos no perecederos como enlatados, arroz, pasta, granos y harina, así como artículos de higiene y limpieza, incluyendo jabones, desodorantes, shampoo y papel higiénico. Explicó que esta práctica forma parte de su rutina porque asegura suministros que puedan almacenarse varias semanas sin riesgo de deterioro y dada la volatilidad en el abastecimiento y los precios de estos productos.
“Pensé que era mejor abastecerme ahora y evitar gastar más dinero si los precios suben. Prefiero no depender de salir cada día a comprar lo que necesitamos, porque con la incertidumbre actual, no se sabe si mañana todo estará disponible ni a qué precio se venderá”, afirmó.
Añadió que, bajo esta modalidad, tiene mayor tranquilidad frente a posibles dificultades futuras para acceder a productos esenciales y le permite distribuir mejor el gasto al reducir la frecuencia de salidas con respecto al costo de la gasolina para su vehículo.
“Después de cierta hora, prefiero no salir”

Carmen* relató para El Diario que actualmente concentra sus compras y diligencias durante el día y evita movilizarse en la noche, como parte de su rutina diaria adaptada a la “nueva realidad”.
Añadió que la reducción de la vida nocturna ha tenido un impacto directo en sus gastos, por lo que disminuyó el consumo fuera de casa y las salidas con amigos. Considera que esta reorganización refleja cómo la incertidumbre y la presencia de factores de seguridad modificaron hábitos cotidianos de manera sostenida.
“Ahora trato de hacer todo durante el día y quedarme en casa después de cierta hora. En las redes sociales hay muchos reportes de personas armadas que salen precisamente en el horario nocturno y montan alcabalas”, afirmó.
Los cambios en la rutina de compra y en el manejo del dinero no responden a situaciones aisladas, sino a un proceso de adaptación que atraviesa a distintos hogares del país. En medio de la incertidumbre, los venezolanos reorganizan sus prioridades para garantizar lo básico y reducir riesgos frente a un escenario cambiante e incierto.
*Los nombres de las fuentes citadas en esta nota fueron modificados por razones de seguridad y para proteger su identidad en el contexto venezolano actual.
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