Este martes se cumple una semana desde que Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Minneapolis mientras regresaba de la escuela con su padre. Las imágenes del menor, con su gorro azul y mochila de Spiderman custodiado por agentes federales, se convirtieron en instantes como símbolo de lo indiscriminado de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump en Estados Unidos, y reabrieron el debate sobre el tratamiento que las autoridades dan a los menores en los centros de detención de migrantes.
