Wilber Aguilar, un moreno cincuentón, caractoso, corpulento y simpático, lo que se diría “un cubanazo”, salió el 19 de enero de 2024 desde su casa en La Güinera y llegó hasta la oficina de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), en Centro Habana, cargando un documento importante y todo el deseo de ver a su hijo libre. Se trataba de la petición de Ley de Amnistía para los presos políticos cubanos, entre los que está Walniel Luis Aguilar Rivera, su muchacho de 25 años, que salió a las calles durante las protestas populares del 11 de julio de 2021 en toda Cuba y terminó condenado a 12 años de privación de libertad por el delito de sedición. Hoy, al saber de la amnistía general a los presos políticos en Venezuela, el padre ha vuelto a reclamar con más fuerza que devuelvan a su hijo a casa. “Han pasado casi dos años de entregar la petición y aún estoy esperando”, dijo Aguilar a El PAÍS. “Yo solo soy un hombre que defiende a su familia. Lo único que estoy exigiendo es que sean libres, que haya una amnistía, estamos pidiendo el fin de una injusticia”.
