Las medidas de presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba empiezan a caer en cascada sobre una economía que ya estaba hundida. Al firmar en enero una orden ejecutiva para imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo o combustibles a la isla, el mandatario activó una cuenta regresiva en detrimento de los cubanos, que ya venían experimentando un deterioro sostenido de su nivel de vida.