<p>El lujoso Serena Hotel de <strong>Islamabad</strong>, blindado y vacío de huéspedes, se ha convertido este fin de semana en el escenario donde<strong> Estados Unidos e Irán</strong> han intentado poner orden a seis semanas de guerra. La primera fase de las <strong>negociaciones</strong> concluyó al cierre de esta edición sin resultados concretos ni detalles oficiales, pero sí con un pulso paralelo que define mejor que ningún comunicado el estado real del proceso: mientras Washington aseguraba iniciar el desminado del <strong>Estrecho de Ormuz,</strong> Teherán insistía en que<strong> la propuesta estadounidense «no es buena».</strong></p>
