<p>En vez de administrar territorios, controla el sistema operativo que utilizan la mayoría de las naciones. Desde los acuerdos de<strong> Bretton Woods</strong> en 1944 lidera la arquitectura económica, con el poder y las capacidades punitivas que aporta el dólar como moneda de reserva. Ha impulsado infraestructuras globales críticas como internet o los sistemas de pago electrónicos; desarrolla un músculo militar aún inigualable; y domina la comunicación y la tecnología de datos con las empresas más innovadoras y poderosas.</p>
