Hace 250 millones de años, durante el periodo Pérmico-Triásico, la Tierra sufrió un episodio de extinciones masivas, conocido como gran muerte o gran mortandad. Las temperaturas globales aumentaron drásticamente, lo que provocó que la mayoría de los bosques se viesen afectados por el calor extremo y que grandes extensiones de la superficie se volviesen áridas. Ahora, una investigación de la Universidad de Leeds revela que ese episodio de calentamiento, el más grave de la historia del planeta, impulsó el desarrollo de un nuevo tipo de fotosíntesis que permitió a un grupo de plantas primitivas sobrevivir.
