El ADN del East River de Nueva York ha dado una nueva lectura de la ciudad. Los científicos Mark Stoeckle y Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller, estudiaron durante un año cómo los muestreos fluviales pueden funcionar como un biosensor continuo para estimar la abundancia de la fauna acuática y urbana, cambios estacionales en las especies y los impactos humanos en tiempo real.
