Donald Trump se aferra desesperadamente al alto el fuego con Irán. A pesar de que el Pentágono ha confirmado este martes que la Guardia Revolucionaria ha atacado a las fuerzas estadounidenses en al menos 10 ocasiones desde que pararon las hostilidades directas; a pesar de que Teherán ha disparado contra buques comerciales nueve veces y ha capturado dos portacontenedores; y de que el lunes lanzó misiles, drones y lanchas contra Omán y Emiratos Árabes Unidos, la Casa Blanca sigue apostando por la tregua, tras constatar los devastadores efectos de los combates tanto en el precio de la energía como en las encuestas políticas en un año electoral.
