Más de 60.000 barcos cruzan cada año el Estrecho de Gibraltar. Un corredor de agua que conecta el Atlántico con el Mediterráneo y que sostiene buena parte del comercio global. Bajo esa superficie, sin embargo, existe otro mundo mucho más frágil, el de una pequeña población de calderones de aleta larga (Globicephala melas), apenas 250 individuos, catalogados en peligro crítico de extinción.
