Al cierre de este Equipaje de mano, el avión presidencial estadounidense ha despegado de Pekín. Hemos visto los gestos, el espectacular ceremonial, las anécdotas reveladoras y los anuncios pendientes de implementación de la visita del 47º ocupante de la Casa Blanca, acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio -viejo crítico de China, figura incómoda para el Partido-, y rodeado de un séquito empresarial apabullante, integrado no solo por los amos de la inteligencia artificial, sino por los titanes de las finanzas, la aeronáutica o las commodities agrícolas.
