El archipiélago de Svalbard, en el norte de Noruega, es uno de los lugares más remotos de la Tierra. Conocido por ser el hogar de los osos polares, este territorio ha sido elegido para preservar un verdadero tesoro de la humanidad: semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo que han sido almacenadas para asegurar el suministro de alimentos en caso de que una catástrofe local o mundial, ya sea natural o originada por los humanos, destruya esos cultivos.
