La sucesión de ataques sobre centrales nucleares, plantas de enriquecimiento de uranio y centros de investigación nuclear de uso civil evidencia la tendencia creciente de involucrar instalaciones nucleares en conflictos armados. Junto con declaraciones reincidentes sobre la posible utilización limitada de bombas atómicas tácticas, representa, además, una normalización peligrosa que alcanza abiertamente a la opinión pública. Algo absolutamente impensable hasta hace muy poco tiempo.
