El sur de Líbano, convertido desde 2023 en campo de batalla entre Israel y la milicia proiraní Hezbolá, sufre una nueva oleada de devastación desde el 28 de febrero, cuando el Gobierno israelí y el de Estados Unidos declararon la guerra a Irán y Hezbolá volvió a empuñar las armas en solidaridad con su aliado. Israel se volcó entonces en la respuesta contra Líbano, recrudeciendo la ofensiva militar y la ocupación del país vecino.
