Irán ha vuelto a cerrar «por completo» el estrecho de Ormuz a todo tipo de embarcaciones y amenaza con atacar a cualquier buque que intente cruzar este disputado paso marítimo, tras enzarzarse en una nueva ronda de ataques con Estados Unidos. Teherán permitía hasta ahora un cruce muy limitado de las embarcaciones, confinado a países afines o embarcaciones que cumplieran con una serie de requisitos impuestos por el régimen. Con el bloqueo unilateral estadounidense sobre estas aguas, el tráfico marítimo se había reducido drásticamente de unos 120 cruces diarios a unos 60 durante el mes de abril, según varios estudios.
