Durante más de un siglo, los falsificadores han intentado hacer lo casi imposible: pintar como Vincent van Gogh. Algunos fueron tan convincentes que engañaron a coleccionistas, millonarios, casas de subastas y grandes expertos. Ahora, un grupo de investigadores franceses cree haber encontrado una especie de huella dactilar invisible que podría cambiar para siempre la caza de las falsificaciones.