El 28 de enero, Israel y Estados Unidos lanzaron la primera oleada de ataques coordinados contra objetivos en Irán. La operación acabó con la vida del líder del país, el ayatolá Jamenei, y una cincuentena de altos cargos, y diezmó la fuerza naval y aérea, pero también llevó al cierre del Estrecho de Ormuz, interrumpiendo el suministro global de petróleo y disparando el precio del barril por encima de los 140 dólares. El 8 de abril, presumiendo de haber alcanzando ya todos los objetivos militares, de haber eliminado las capacidades de Teherán y de haber propiciado también un cambio de régimen, Trump, con la mediación de Pakistán, anunció un alto el fuego de de dos semanas. Ormuz ha seguido cerrado desde entonces, con un doble bloqueo naval, y los intercambios de disparos realmente nunca cesaron del todo, pero esa pausa se ha logrado mantener mientras se negociaba un acuerdo de paz global. Y este domingo, tras infinitos amagos, correcciones, desmentidos y reproches, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que ese acuerdo ha sido cerrado.