El terremoto de magnitud 7.8 que azotó la semana pasada la sureña isla filipina de Mindanao elevó el lecho marino hasta dos metros, dejando al descubierto miles de corales, e hizo retroceder unos 200 metros la línea de costa, apuntaron las autoridades locales, que informaron este lunes de 65 fallecidos y 36 desaparecidos.