Uraclio, Tanzanita, Ventolera y Racha. También Jumilla, Mundo, Sabina y, los últimos por el momento, Werva y Wound. Así se llaman algunos de los ejemplares de lince ibérico que han cerrado las puertas a una extinción que se pensaba inexorable. Se han convertido en estrellas indiscutibles de la fauna ibérica y, a la vez, en protagonistas de una historia impensable hace un cuarto de siglo.