Este viernes era el día de la firma solemne en Suiza del acuerdo entre EE UU e Irán para confirmar el alto el fuego y la apertura del estrecho de Ormuz pero una nueva ofensiva de Israel en Líbano ha retrasado el momento. Aun sin firma, el mercado da por hecha la reapertura de esta crítica arteria y la industria petrolera del Golfo Pérsico, ansiosa por volver a vender su producción después de más de tres meses de parálisis, se reactiva a toda máquina. Las autoridades de seguridad marítima dan por abierto Ormuz han rebajado el nivel de riesgo a moderado, declarando seguro el paso del Estrecho por la vía de Omán, una decisión que abre la puerta a que las aseguradoras y las navieras den luz verde a un tránsito a mayor escala. Además, Irán anunció este viernes que no impondrá peajes a los buques que atraviesen el estrecho durante 60 días, los que durarán las negociaciones con EE UU para un acuerdo definitivo. La vuelta a la normalidad ya está en marcha: la industria petrolera y marítima confirma lo que el precio del barril ha anticipado, con una caída del 15% en dos semanas.