La primera ola de calor del verano ha sido «la más severa y extendida» que padecido Europa, con 150 millones de personas soportando temperaturas de más de 35 grados y casi la mitad de las 850 ciudades el continente afectadas, según el análisis del grupo World Weather Attribution (WWA), que recalca cómo el cambio climático está exacerbando los episodios de calor extremo en el viejo continente.