Durante años, la imagen de la evolución humana se ha contado como una especie de ascenso lento y continuo. Cuerpos cada vez más grandes y cerebros más voluminosos en línea recta hacia el Homo sapiens. Pero una nueva investigación revisada sugiere algo mucho menos ordenado, que el crecimiento corporal de nuestros antepasados no fue gradual, sino que dio un salto relativamente brusco hace entre 2 y 2,5 millones de años, coincidiendo con la aparición de las primeras especies del género Homo.