Están «amargados», «apesadumbrados» y visiblemente conmocionados los bomberos italianos cuando, tras casi 20 horas de durísimo e incansable trabajo, se rindieron. A regañadientes. Era demasiado peligroso continuar la búsqueda de aquella mujer y sus hijos, atrapados bajo los escombros de un edificio residencial de Macuto, en el estado de La Guaira. «Si no hubiera sido por esa réplica, lo habríamos logrado», susurra entre dientes uno de ellos. Pero a las 7 de la mañana, tras una noche de esperanza y tensión, llegó el seísmo de magnitud 4,6 que desplazó lo que quedaba del edificio nada menos que seis milímetros.