«El sueño se deshizo para siempre. ¡Para siempre! ¡Dios mío!». El poema de Federico García Lorca emerge entre los escombros del edificio Club Caribe, zona cero de la tragedia del Día de San Juan. El libro está abierto de par en par, tan estrujado como las enormes paredes de dos edificios de 14 y 7 pisos. El primer verso de las Obras Completas del autor granadino ha sobrevivido a duras penas, como si quisiera dejar constancia que La Guaria fue un sueño para sus habitantes y para los caraqueños, por algo era su playa favorita. Hasta que la furia de la naturaleza, tan hermosa hasta entonces, lo pulverizó.