La agencia de la salud pública francesa ha duplicado sus estimaciones iniciales y ha cifrado en 2.025 las muertes «adicionales» durante la semana crítica de la ola de calor entre el 22 y el 28 de junio, cuando se batió el récord histórico de temperaturas superiores durante dos días consecutivos y la alerta roja cubrió a tres cuartas partes del país.