«¡No te hagas el duro! ¡No seas tonto!», advirtió Donald Trump a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en una carta en la que amenazó con «destruir» la economía del país euroasiático si no acataba sus exigencias. Era el año 2019 y ambos líderes chocaban en varios frentes: el apoyo de Washington a las fuerzas kurdas en Siria, el encarcelamiento de un pastor estadounidense en Turquía y sanciones impuestas contra Ankara por la compra de sistemas de Defensa rusos S-400, una amenaza para la seguridad de la OTAN. Las relaciones entre Turquía y los socios europeos no eran mejores. Erdogan amenazaba constantemente con abrir la frontera a Europa a millones de refugiados y estuvo a punto de expulsar a embajadores europeos por pedir la liberación de un filántropo encarcelado.