A primera hora del lunes, mientras en el puerto chino de Qingdao atracaban un crucero lanzamisiles, un submarino y varios buques de guerra rusos para iniciar una nueva ronda de maniobras navales conjuntas con la Armada china, a miles de kilómetros de allí, en Ankara, los equipos de los líderes de la OTAN ultimaban los discursos de una cumbre donde también estará sobre la mesa la creciente coordinación entre Pekín y Moscú.