Sobre el mediodía del sábado 24 de enero, un hombre blanco, mayor, de barba y cejas encanecidas, grita en medio de lo que parece una nevada, pero que en realidad es una nube de gases lacrimógenos. “Jódanse. Paren. Acaben esto”, vocifera al aire, según imágenes difundidas a través del canal MS Now. El hombre se dirige a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la policía migratoria que está desarrollando redadas indiscriminadas y desatando una espiral de violencia en Minnesota. Equipado con un gorro, guantes y una bufanda que le hacen soportar el invierno bajo cero de Minneapolis, camina de un lado a otro, casi enloquecido, y empieza a llorar. Alguien le pregunta: “¿Está bien usted?” El hombre responde: “Estoy bien, tengo 70 años y estoy fucking molesto”. Un rato antes los agentes armados habían matado a disparos a un hombre, un ciudadano estadounidense vecino de Minneapolis, que trabajaba como enfermero en una unidad de cuidados intensivos. El hombre asesinado grababa con su teléfono las protestas contra los abusos del ICE cuando fue asaltado por los agentes. Mientras el hombre mayor gritaba a la policía migratoria, aún se desconocía su identidad, que va camino de convertirse en un símbolo de la lucha contra la represión policial.
