Carlos Julio Rojas, periodista y defensor de derechos humanos, quien fue excarcelado el 14 de enero, denunció haber sufrido torturas psicológicas, aislamiento prolongado y condiciones de reclusión degradantes durante los casi tres años que estuvo detenido en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Caracas.
“La dignidad me hizo libre y no lograron doblegarme (…) Llegué a pasar cuatro meses aislado totalmente, sin contacto con mi familia y privado de paquetería, llegando al nivel de castigo que un funcionario, al pedirle mis medicamentos para la tensión y fuerte dolor, me dijo que estaban retenidos”, relató Rojas durante una entrevista para NTN24 publicada el 2 de febrero.
El ex preso político reconoció que decidió hacer públicas sus denuncias, a pesar de las medidas cautelares impuestas por un tribunal y de ser advertido, incluso por funcionarios del Sebin, de no ofrecer declaraciones a la prensa.
“Tuvimos una serie de medidas cautelares, que fue prohibición de salida del país y presentación cada 30 días, pero una advertencia directa por parte del tribunal e incluso por los funcionarios del Sebin que me dijeron ´te lo advertimos Carlos Julio, no debes declarar´”, dijo el periodista.
Proceso judicial con pruebas inconsistentes
Rojas fue detenido el 15 de abril de 2023 y acusado por los delitos de magnicidio y terrorismo, cargos que calificó de falsos e infundados, con “testimonio amañados e inverosímiles”.
“El montaje se cayó cuando, por ejemplo, en una visita dentro del penal, los testigos admitieron frente a todo el mundo no conocerme”, contó.
El periodista denunció que, durante los primeros días de detención, fue sometido a presiones para grabar un video con una confesión forzada, permaneciendo esposado de manera continua.
“A mí me acusaron de terrorista cuando lo único que yo he hecho es defender los derechos y la respuesta del régimen ha sido llevarme detenido en cinco oportunidades, incluidas detenciones en la cárcel militar de Ramo Verde y ahora en El Helicoide”, manifestó.

Durante su reclusión, aseguró haber enfrentado largos periodos de aislamiento, incluyendo lapsos sin exposición al sol y restricciones prolongadas de contacto con su familia.
También comentó que fue recluido en celdas conocidas de castigo, denominada “tigritos”. Detalló que estos son espacios reducidos que están en malas condiciones de salubridad.
“Para nosotros ver el sol se convierte en una conquista. Estuve en un tigrito sin cama, rodeado de ratas”, recordó.
Rojas también denunció la retención de medicamentos, para tratar su hipertensión, así como para atender sus dolores físicos que derivaron en una lumbalgia crónica.
Presunta agresión de funcionario
Durante la entrevista, contó que, presuntamente, el subdirector del centro de detención lo intentó agredir físicamente y luego llevarlo a la celda de castigo.
“Me levanta la mano, me dijo que las redes (sociales) están encendidas e intentó pegarme; en ese instante yo le digo, mirándolo a los ojos, que soy preso de conciencia declarado por Amnistía Internacional, un periodista y defensor, que debía respetarse la integridad física; su respuesta fue llevarme al tigrito donde mis compañeras eran las ratas en condiciones inhumanas”, dijo el periodista.
El defensor de los derechos humanos comentó que el eventual cierre de El Helicoide sería “un logro para los venezolanos”. Sin embargo, insistió en que la prioridad debe ser la liberación de quienes aún permanecen detenidos por motivos políticos.
Por otro lado, agradeció el respaldo de organizaciones nacionales e internacionales y llamó a mantener la atención sobre la situación de los presos políticos en el país.
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