Las Bolsas europeas han vivido una jornada negra. Los mercados mundiales se han encontrado este lunes con un mundo distinto al que habían dejado el viernes. El ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel sobre Irán durante el fin de semana ha tensionado el suministro de crudo y gas, disparando los precios de las materias primas y provocando que los inversores reaccionaran con ventas masivas de acciones. Esta reacción recuerda que la economía global puede tambalearse por un estrecho, el de Ormuz, de apenas unos kilómetros de ancho, pero por el que circula alrededor del 20% del petróleo y gas mundial y que la Guardiar Revolucionaria iraní ha dado por cerrado a última hora de este lunes.
