Costa Rica otorgó el domingo un espaldarazo al proyecto político del actual presidente, Rodrigo Chaves, un populista que aboga por “refundar” el Estado y está decidido a reducir los contrapesos institucionales. Con el triunfo en primera vuelta de la candidata oficialista Laura Fernández, de 39 años, el país centroamericano refrendó la propuesta de Chaves y confirmó su entrada en un nuevo ciclo político, marcado por una disputa abierta sobre los límites del poder en una de las democracias más estables de América Latina. La jornada estuvo marcada por una alta participación —en torno al 66%—, un dato significativo en un país que en los últimos años había visto crecer el abstencionismo como síntoma de desafección política.



