La deficiencia de vitamina D suele asociarse a la falta de exposición al sol. Sin embargo, hay otros aspectos críticos que pueden influir en la absorción de esta vitamina esencial para la salud.
La vitamina D es necesaria para distintas funciones del organismo. Permite la correcta absorción del calcio para prevenir enfermedades como oseas y el riesgo de fracturas. También ayuda con la regulación del sistema inmunológico, interviene la función muscular y en la transmisión de señales nerviosas.
Cuando el cuerpo tiene una deficiencia de vitamina D, se pueden presentar síntomas como fatiga, dolor ósea, debilidad muscular y problemas para combatir infecciones. Los valores de vitamina D recomendados varían según la edad y llegan a los 20 microgramos diarios para adultos mayores, quienes tienen más problemas para absorber la sustancia.
Hay otros factores que pueden afectar la transformación y la absorción de la vitamina D, como el consumo de ciertos medicamentos y la obesidad.
La deficiencia de vitamina D, además provoca un mayor riesgo ante enfermedades autoinmunes, cardiovasculares, metabólicas, infecciones y algunas condiciones neurocognitivas, incluyendo la demencia.
El médico español Jesús Vázquez, citado por el medio argentino Infobae, plantea que la deficiencia de vitamina D puede estar fuertemente vinculada con problemas digestivos como la inflamación intestinal o la irritación de hígado.
La vitamina D tiene que transformarse
El médico Jesús Vázquez explicó que aunque la vitamina D llega al cuerpo en una etapa inicial por la radiación ultravioleta B, posteriormente necesita ser transformada por el hígado y los riñones para que el cuerpo la aproveche de la mejor manera.
Los efectos del intestino inflamado y del hígado irritado pueden impedir el aprovechamiento de la vitamina D, por lo que incluso con una exposición solar adecuada las personas podrían presentar bajos niveles de la vitamina.

Esto empeora cuando existen enfermedades renales o hepáticas crónicas, en las que se ve comprometida la actividad de las enzimas encargadas de convertir la vitamina D para su aprovechamiento.
La Clínica Cleveland coincide con el planteamiento del Vázquez y en sus investigaciones han hallado déficits de vitamina D en regiones con abundante luz como consecuencia de problemas digestivos.
Este fenómeno también ocurre en España, donde sucede la llamada “paradoja de la vitamina D”, donde a pesar de tener una alta exposición al sol anualmente, también se registran déficits de esta vitamina en diversos pacientes.
Un informe de la Fundación Española de Nutrición reportó que cerca del 60 % de las personas mayores de 65 años presentan deficiencia de vitamina D, mientras que los valores se sitúan entre el 40 % y el 50 % en el conjunto de la población en verano.

¿Qué hacer para solventar esta deficiencia?
Si se sospecha una deficiencia de vitamina D, la persona puede someterse a exámenes específicos como el 25-hidroxivitamina D en sangre y estos deben ser revisados por un médico de cabecera.
El tratamiento del déficit combina la suplementación con vitamina D2 o D3 y una estrategia de mantenimiento tras la normalización de los valores. Pero adicionalmente, el especialista debe abordar la causa de ese déficit y para ellos debe explorar la salud intestinal y hepática del paciente.
Parte de la estrategia para aumentar ese aporte de vitamina D será ajustar la dieta. Algunos alimentos como pescados grasos (salmón, atún, caballa), champiñones, yema de huevo, hígado y productos fortificados son recomendados.

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