El venezolano Ernesto Ackerman siempre ha tenido dos grandes enemigos: el comunismo y el socialismo. Esto lo llevó a radicarse en Estados Unidos incluso antes de que Hugo Chávez apareciera por primera vez en televisión, como si hubiera visto venir una tormenta a lo lejos. Ese mismo camino lo impulsó también a unirse a las filas del Partido Republicano y, en la última década, convertirse en un ferviente seguidor del presidente Donald Trump.
Arquitecto de profesión, su cruzada contra la revolución bolivariana, socialista y chavista que eventualmente tomó el poder de su país hizo que crear en 2004 la organización Ciudadanos Venezolano-Estadounidenses Independientes (IVAC, por sus siglas en inglés), con la que se ha dedicado al activismo político. Por ejemplo, en 2014 presionó a la entonces administración de Barack Obama a impartir las primeras sanciones individuales contra funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro.
Ahora, en medio de un despliegue militar estadounidense sin precedentes en el mar Caribe, y una creciente presión sobre Venezuela, Ackerman cuenta en entrevista para El Diario que apoya por completo las acciones de Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, a quien conoce personalmente. De hecho, insta a la comunidad venezolana de Estados Unidos a exigir abiertamente una mayor contundencia y evitar que la presencia de los buques no llegue a un punto de estancamiento que beneficie a Maduro.
“Podemos hablar con nuestros congresistas, podemos hablar con los medios, podemos exigir que los recursos se enfoquen donde realmente están las raíces del problema: Maduro, el Cartel de los Soles y la estructura criminal que opera desde el Estado venezolano. Esa es nuestra responsabilidad y no es criticarnos entre nosotros, no es dividirnos, no es caer en distracciones, nuestra misión es clara”, declaró en un video difundido recientemente en las redes sociales de IVAC.
De vuelta a la acción

Ackerman es de las personas que se enorgullece al ser llamado “magazolano”, a pesar de ser un término originalmente peyorativo. Obviamente celebra el regreso de Trump a la Casa Blanca para su segundo mandato, luego de cuatro años de administración de Joe Biden, a quien tilda de “socialista”. A su juicio, durante ese periodo la estrategia de máxima presión aplicada por Trump contra el gobierno venezolano no solo perdió fuerza, sino que se tomaron malas decisiones que solo oxigenaron la permanencia de Maduro.
Pone como ejemplo las licencias a petroleras como Chevron para operar en Venezuela, o la liberación de figuras cercanas al chavismo como el empresario Alex Saab y los sobrinos de Cilia Flores que estaban detenidos precisamente por narcotráfico. Esto, resalta, como parte de acuerdos políticos que Maduro al final incumplió, pues ese periodo de flexibilización de sanciones a finales de 2023 no se tradujo en las garantías electorales que se habían acordado en los diálogos de Catar y Barbados. Por eso resume toda la política de la administración Biden hacia Venezuela como “un desastre”.
“Ahora, ahí tenemos las acciones del presidente Trump, que no ha cumplido todavía un año de mando, y ya tiene tomado todo el Caribe, todo el frente de Venezuela, toda la frontera norte de Venezuela. Y pues esperamos muy pronto que nos comamos nuestras hallacas en felicidad”, resalta.
Hablar claro

A lo largo de su trayectoria como activista, Ackerman forjó importantes contactos en el seno del Partido Republicano, e incluso llegó a reunirse en tres ocasiones con el mismísimo Trump. En una entrevista para El Diario en 2020, contó que en su último encuentro con el presidente, le pidió que “usara su liderazgo de una manera mucho más fuerte con los países de Latinoamérica”. Esto para crear una coalición de países que presionara la salida de Nicolás Maduro del poder.
En ese momento ya habían peticiones desde algunos sectores de la oposición para que Estados Unidos interviniera militarmente en Venezuela. Ackerman dijo entonces que no veía esa opción entre los planes de Trump, quien estaba más enfocado en la presión económica. Aseguró que en ese momento la idea de enviar marines no prosperó porque los representantes de la oposición prefirieron reunirse con el Congreso, entonces de mayoría demócrata, y barajar otras opciones que no convencieron a quienes realmente tomaban las decisiones.
“Nosotros desde el 2012 le estamos diciendo a la comunidad venezolana que hay que hablarles a los americanos de lo que a ellos les interesa. A los americanos no les importa si tenemos presos políticos, si nuestros niños pasan hambre, si nos robaron las elecciones, o si violaron la Constitución. Eso a los americanos ni les viene ni les va. A los americanos había que decirles que el Cartel de los Soles y Maduro eran un peligro para la seguridad interna de Estados Unidos. Y fíjate tú, desde 2012 para acá, ahora es que se empieza a hablar de esto, y ahora es cuando se levanta todo este armamento y toda esta movilización militar hacia Venezuela”, explica.
Quirúrgico

A pesar de apoyar la “Operación Lanza del Sur”, como el Departamento de Guerra estadounidense bautizó al despliegue antidrogas en el mar Caribe, Ackerman tiene algunas críticas sobre la forma en la que actualmente se está desarrollando. Por ejemplo, cuestionó que desde su inicio a finales de agosto de 2025, hasta el momento solo han atacado pequeñas embarcaciones en alta mar, lo que a su juicio no resuelve el problema estructural del narcotráfico.
“Aquí entra un dicho que hoy tiene más sentido que nunca: no mates al mensajero. Porque destruir lanchas es eso, matar al mensajero, destruir el vehículo, pero dejar intacto al que envía la mercancía. Eso no resuelve nada, no protege a los americanos, eso no desmantela la red criminal. Estamos viendo cómo se gastan millones de dólares mientras la fábrica del problema sigue funcionando”, argumentó en el video que publicó en sus redes sociales.
Otro punto que le disgusta es la falta de claridad sobre cuál es el objetivo real de toda la operación en el Caribe. Un despliegue quizás desproporcionado para una simple misión antinarcóticos, y que ha estado en constante expansión, incorporando tropas, aviones de combate, buques de destructores y al portaaviones Gerald R. Ford —el más grande del mundo—, así como aeronaves de ataque electrónico, drones y radares instalados en Trinidad y Tobago. Sin embargo, a pesar de los comentarios ambiguos de Trump, ningún funcionario de alto rango del Comando Sur ni el secretario de Guerra, Pete Hegseth, han hablado abiertamente de una operación en territorio venezolano.

Ackerman reconoce que no es experto en temas militares, pero siente que mientras más pasa el tiempo, el despliegue estadounidense solo consume dinero de los contribuyentes sin éxitos palpables. “Yo no creo que ellos estén dando espera o conversaciones. Yo creo que ellos lo que están es esperando un momento crítico en que puedan hacer un movimiento quirúrgico con la menor pérdida de vida de ambos lados”, afirma.
Señala que una misión especial con un grupo reducido de élite para “neutralizar” a Maduro sería el mejor escenario posible en este momento. Asegura que evitaría muertes innecesarias de soldados (y civiles) tanto venezolanos como estadounidenses, además del impacto en la opinión pública internacional que tendría una escena de invasión a gran escala. “Eso sería terrible para la imagen en general de los Estados Unidos, con tanta gente que odia este país, aunque quieren venir a vivir acá”, agrega.
Unidad republicana

Ciertamente, la idea de que Estados Unidos ataque Venezuela ha tenido bastantes detractores incluso dentro del propio país. El Congreso actualmente investiga al secretario Hegseth por posibles excesos en los bombardeos contra lanchas vinculadas al narcotráfico, y el Senado ha sesionado dos veces para invocar la Resolución de Poderes de Guerra, que limita las facultades del presidente para comprometer al país en un conflicto armado sin autorización del Congreso.
La iniciativa, impulsada por la minoría demócrata del Senado, ya ha sido rechazada dos veces en votación, aunque un tercer proyecto está en curso desde la Cámara de Representantes. El presidente de IVAC descarta que dichas resoluciones tengan éxito, pues la mayoría republicana del Senado respalda las acciones de Trump. Solo dos senadores han votado junto a los demócratas en ambos intentos: Lisa Murkowski, de Alaska, y Rand Paul, de Kentucky.

“El Partido Republicano está en pro de eso (la Operación Lanza del Sur). Los que están en contra son todos los demócratas, que, por supuesto, por su ala izquierdosa están de acuerdo en que Maduro se quede ahí en el poder”, comenta.
Sin embargo, la operación sí ha generado quejas en algunas de las voces más radicales dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again). Sobre todo en el sector aislacionista, que reprocha a Trump incumplir su promesa de no involucrarse en nuevos conflictos y centrarse en su política “Estados Unidos primero”. Algunos de estos críticos son la activista de extrema derecha Laura Loomer o el comentarista político Tucker Carlson.
Pulso político

Fuera del núcleo MAGA, esta posición en contra de la intervención también ha recaído en figuras del propio gobierno de Trump como Richard Grenell, quien fue enviado especial del presidente en Venezuela, donde se reunió con Nicolás Maduro en enero de 2025. Grenell ha abogado públicamente por un enfoque más diplomático y con un levantamiento progresivo de las sanciones, aunque en octubre Trump le ordenó cesar de inmediato sus acercamientos con el gobierno venezolano, de acuerdo con reportes de The New York Times.
“A Grenell el presidente Trump lo tuvo que poner en su sitio. Le pidió que se apartara de las negociaciones de Venezuela, porque él estaba empujando a la empresa Chevron, que quería seguir explotando en Venezuela. Por eso lo echaron a un lado, porque tenía esa misma situación amistosa que tenía el gobierno de Biden con Maduro. Entonces, yo creo que en eso influyó el secretario de Estado”, opina.

Durante meses la prensa estadounidense especuló sobre supuestas tensiones entre Grenell y Marco Rubio por influir en Trump sobre su estrategia con Venezuela. En sus declaraciones, el secretario de Estado ha mantenido una postura agresiva contra el gobierno de Maduro, apostando abiertamente por un cambio político respaldado por la oposición venezolana. Justamente desde mediados de año, la visión de Rubio parece haber ganado terreno en la Casa Blanca, y Ackerman no duda en reconocerlo como uno de los artífices de la operación actual en el Caribe.
“Yo conozco muy bien al secretario de Estado, tuve muchos encuentros con él, lo apoyamos en todas sus campañas electorales y sabemos cómo piensa. Yo creo que él es lo mejor que nos ha podido pasar, y el presidente Trump yo sé que lo está escuchando. El secretario de Estado es de familia cubana y le tiene todas las ganas del mundo a los Castro. Así que yo creo que esto empieza por Venezuela, pero termina en Nicaragua y en Cuba. Por lo tanto, es una bendición de Dios que nos haya puesto a Marco Rubio ahí en ese cargo”, asegura.
Compatriotas deportados

Una arista que también ha causado revuelo en la administración Trump ha sido su política migratoria. En los últimos meses el republicano ha estado envuelto en múltiples polémicas que justamente involucran a la diáspora venezolana en ese país. Una de las más cuestionadas fue su decisión de eliminar beneficios como el parole humanitario y el Estatus de Protección Temporal (TPS), lo que dejó a más de 600 mil venezolanos en situación de vulnerabilidad migratoria.
También las deportaciones masivas de venezolanos bajo un discurso estigmatizante, vinculándolos a pandillas como el Tren de Aragua. Esto llevó en marzo al envío de más de 200 venezolanos a una cárcel en El Salvador aunque luego se comprobó que la mayoría no tenía antecedentes penales.
Como venezolano que ve a sus compatriotas ser deportados en masa, Ackerman reconoce que es una situación “complicada”. Recuerda que en 2023, durante la administración Biden, el IVAC trató de impedir la deportación del teniente venezolano Pedro Naranjo, a quien las autoridades negaron su solicitud de asilo. Aunque enviaron cartas a la Casa Blanca advirtiendo que Naranjo no podía ser enviado de vuelta Venezuela por miedo creíble de persecución, la deportación finalmente ocurrió y el exmilitar de la Guardia Nacional Bolivariana fue acusado de deserción y enviado a la Cárcel de Ramo Verde apenas llegó de vuelta a su país.

Pese a esa experiencia amarga y de haber escuchado historias sobre los abusos cometidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en sus redadas, afirma que este problema es consecuencia de las políticas migratorias laxas de los gobiernos demócratas, que permitieron la entrada al país de personas sin ningún control. Señala que esto hizo que entre los migrantes honestos ingresaran también delincuentes que aumentaron la inseguridad en las ciudades, por lo que ahora se deben tomar medidas de control, aunque afecten a su propia gente.
“Trump es presidente de Estados Unidos. Él no es presidente de los venezolanos y es lo que no queremos entender. Ahí no están solo los venezolanos, son 19 países, y ahora van a ser 30 (en la lista de países considerados de preocupación por el gobierno). Él ve que representa una inseguridad en este país y toma las decisiones que considera necesarias para los Estados Unidos”, sentencia.

Aun así, asegura que IVAC acompaña a la congresista republicana María Elvira Salazar en su propuesta de “Ley Dignidad”. Este proyecto bipartidista busca reformar las leyes migratorias para crear canales de regularización para los migrantes con una estadía prolongada en Estados Unidos, a cambio de cumplir ciertos requisitos como el uso obligatorio de E-Verify para empleadores y un programa de estatus legal condicional.
“¿Que tenga posibilidades? No lo sé, pero de que hay que hacer algo, hay que hacer algo, y esa ley pudiera ayudarnos en toda esta situación. Hay que hacer el esfuerzo, seguir tratando, pero esto no es contra los venezolanos. Es contra todos los inmigrantes ilegales que entraron y el presidente Trump ofreció que los iba a sacar, y, desgraciadamente, eso es lo que están haciendo”, acota.
La entrada Ernesto Ackerman: “Hay que hablarle a los estadounidenses de lo que a ellos les interesa” se publicó primero en El Diario Venezuela – elDiario.com.
