Una investigación dirigida por un equipo internacional de científicos de la Universidad de Colorado, en Boulder (EE UU) logró identificar cientos de genes relacionados con diferentes formas de envejecimiento acelerado.
El estudio, publicado en la revista Nature Genetics, buscaba reconocer y explicar las bases biológicas de por qué algunas personas envejecen más rápido que otras.
De acuerdo con Isabelle Foote, una de las autoras principales del análisis, es necesario descifrar la biología del envejecimiento para poder desarrollar tratamientos eficaces que detengan o reviertan este proceso.
Foote detalló que su motivación para dedicarse a este campo surgió de su experiencia como enfermera, cuando observaba que personas de la misma edad envejecían de manera distinta.
La investigación se enfocó en el concepto de fragilidad, al que los científicos describieron como el deterioro fisiológico multisistémico que acompaña al proceso de envejecimiento, un fenómeno natural que afecta a diferentes personas de maneras variadas, como por ejemplo problemas de movilidad, deterioro cognitivo, o aislamiento social.

Análisis genético del envejecimiento
El equipo de investigación explicó que, actualmente, los médicos suelen utilizar un índice de 30 puntos para evaluar la fragilidad de sus pacientes, que mide aspectos como la fuerza de agarre, la velocidad al caminar, el número de enfermedades diagnosticadas y la actividad social.
Sin embargo, los autores del estudio consideran que esta herramienta no distingue entre personas con la misma puntuación de fragilidad pero con síntomas completamente distintos, es decir, una persona puede tener una buena memoria, pero dificultades físicas, mientras que otra puede sufrir lo opuesto.
Para los investigadores, esta falta de precisión complica la recomendación de tratamientos y la investigación sobre las causas del envejecimiento no saludable.
“Para poder identificar tratamientos que detengan o reviertan el envejecimiento biológico acelerado, es necesario comprender la biología subyacente. Este es el estudio más grande hasta la fecha que utiliza la genética para intentar lograrlo”, señaló Foote.
En ese sentido, el coautor del estudio Kenneth Rockwood se propuso identificar cuáles genes están involucrados en el proceso natural del envejecimiento para determinar por qué no ocurre de la misma manera en todas las personas.

Para encontrar la respuesta, el equipo llevó a cabo un estudio de asociación de todo el genoma de los participantes, un método que examina el ADN y la información de salud de miles de personas.
Los científicos analizaron miles de datos del Biobanco del Reino Unido y otros conjuntos de datos públicos para identificar genes asociados con 30 síntomas distintos de fragilidad. El resultado identificó 408 genes vinculados al envejecimiento acelerado.
La investigación demostró que los diferentes grupos de genes están asociados a seis subtipos específicos de envejecimiento no saludable:
– Discapacidad física
– Deterioro cerebral
– Problemas metabólicos (como diabetes o enfermedades cardíacas)
– Otras enfermedades relacionadas con la edad

Próximos pasos de la investigación
La identificación de los genes específicos asociados a cada subtipo de envejecimiento abre las puertas a distintos tratamientos especializados en cada caso. Por ejemplo, el gen SP1 vinculado a la función inmune y la enfermedad de alzhéimer, se asoció con el subtipo de deterioro mental, mientras que el gen FTO, conocido por su relación con la obesidad, se encontró como base de varios subtipos de fragilidad.
Andrew Grotzinger, autor principal de la investigación, afirmó que el estudio no solo identificó las diferentes facetas genéticas del envejecimiento acelerado, sino que también demostró que se deben a la biología, por lo que el siguiente paso para el equipo es determinar cómo tratar estos genes para retrasar el proceso natural.
Los autores del estudio indicaron que ampliarán las evaluaciones clínicas de la fragilidad para incluir los seis subtipos que identificaron, con la finalidad de crear y ofrecer terapias preventivas más específicas y personalizadas.
A largo plazo, los investigadores esperan desarrollar una herramienta viable para el análisis genético que le permita a las personas anticipar a qué tipo de envejecimiento no saludable son más propensos.
El objetivo final es identificar las vías biológicas responsables y desarrollar terapias específicas para ralentizar el proceso de deterioro asociado con la edad. No obstante, los investigadores acotaron que no se trata de crear una “píldora mágica” contra el envejecimiento, sino de fármacos dirigidos a problemas específicos, como los físicos, metabólicos o cognitivos.
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