Aunque muchas personas usan hisopos como parte de su rutina de higiene, estos objetos de algodón no son seguros para limpiar los oídos de forma interna. Médicos especialistas e instituciones internacionales advierten desde hace años que introducir objetos en el canal auditivo puede provocar lesiones graves y complicaciones que pueden requerir de intervención médica.
La Academia Estadounidense de Otorrinolaringología (American Academy of Otolaryngology, por su traducción del inglés) refiere que no se debe colocar “nada más pequeño que el codo” dentro del oído.
El motivo principal es que los hisopos, en lugar de extraer la cera, suelen empujarla hacia el fondo del canal, lo que puede generar obstrucciones, dolor y, en los casos más severos, perforación del tímpano.
Además de la incomodidad que causa un tapón de cerumen, las consecuencias pueden incluir infecciones, pérdida temporal de audición, zumbidos (tinnitus) o vértigo. En niños pequeños, que son especialmente vulnerables, el riesgo de daño es mayor.
Una función defensiva que no necesita ayuda

Un estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil Nacional (Nationwide Children’s Hospital) en Estados Unidos reveló que aproximadamente 263 mil niños menores de 18 años de edad fueron atendidos en salas de urgencias por lesiones de oído asociadas al uso de hisopos de algodón, durante un periodo de 20 años. Esto equivale a 12.500 casos al año, o alrededor de 34 diarios.
El doctor Kris Jatana, autor principal del estudio y especialista del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, advirtió que es un error común pensar que el canal auditivo debe limpiarse periódicamente y desde el hogar.
“Los canales auditivos suelen autolimpiarse”, agregó Jatana.
El cerumen es una secreción natural con propiedades antibacterianas que protege el oído interno del polvo, los microbios y la humedad. También lubrica la piel del canal auditivo y, gracias al movimiento mandibular al hablar o masticar, el cuerpo lo elimina de forma natural.
Jatana refirió que en la mayoría de los casos no hay necesidad de sacar la cera. Si hay un exceso, la especialista indicó que la persona debe ser tratada por un especialista.
Qué hacer y qué no

Los médicos recomiendan limpiar solo la parte externa del oído, con una toalla limpia y húmeda.
Si hay síntomas como dolor persistente, secreción, presión intensa o pérdida de audición, lo correcto es acudir al otorrino.
Para los casos en los que sí hay una acumulación anormal de cerumen, existen métodos seguros como lavados controlados realizados por personal capacitado.
Lo que se presenta como un gesto rutinario de limpieza puede convertirse en una urgencia médica. Y aunque los hisopos continúan disponibles en farmacias y supermercados, los especialistas insisten que no fueron diseñados para introducirse en el oído.
La entrada Los riesgos de utilizar hisopos para la limpieza de los oídos se publicó primero en El Diario.