Por Gustavo Lainette – Activista político, fundador de la ONG Resistencia Venezolana
Lo que durante años muchos denunciamos como una sospecha, hoy queda respaldado por inteligencia internacional: Venezuela no solo fue secuestrada por una dictadura, fue convertida en una plataforma geopolítica del terrorismo global.
Un informe de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), basado en más de 3.000 documentos oficiales, revela con precisión quirúrgica los vínculos que Nicolás Maduro consolidó con el régimen iraní. No se trata de relaciones diplomáticas comunes. Se trata de una alianza estructural, profunda y peligrosa que amenaza directamente la seguridad del hemisferio occidental.
El documento es contundente:
La relación entre Caracas y Teherán constituye una amenaza estratégica para América Latina y los Estados Unidos.
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UNA DICTADURA CONVERTIDA EN NODO DEL TERRORISMO
Las evidencias acumuladas en la justicia federal estadounidense apuntan a un patrón claro:
Maduro no operó como jefe de Estado… sino como jefe de una estructura narcoterrorista internacional.
El informe describe cómo Venezuela se convirtió en un centro logístico, financiero y operativo para organizaciones terroristas como Hezbollah y Hamas, facilitando:
• Lavado de dinero
• Tráfico de drogas y armas
• Emisión fraudulenta de pasaportes
• Movilidad clandestina en toda la región
Esto no es retórica política. Es un ecosistema criminal híbrido que conecta Medio Oriente con América Latina, pasando por redes en la Triple Frontera, estructuras criminales colombianas, ecuatorianas y carteles mexicanos.
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LA ARQUITECTURA FINANCIERA DEL CRIMEN
Uno de los puntos más alarmantes es la creación de una estructura financiera internacional diseñada para evadir sanciones.
El informe detalla cómo, a través de mecanismos como:
• El Fondo Conjunto China-Venezuela
• El FONDEN
• Fondos binacionales Irán–Venezuela
• Bancos corresponsales en Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong
se canalizan recursos hacia empresas estratégicas iraníes, fortaleciendo su economía y financiando operaciones hostiles a nivel global.
En otras palabras:
El dinero de Venezuela fue utilizado para sostener operaciones del régimen iraní.
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COOPERACIÓN MILITAR Y AMENAZA NUCLEAR
Pero lo más grave no es solo el dinero. Es el poder.
El informe revela cooperación directa en materia militar:
• Transferencia de tecnología de drones (ANSU-100, ANSU-200)
• Misiles antibuque
• Instalación de capacidades industriales militares
Y aún más alarmante:
La identificación de reservas de uranio en la Cuenca de Roraima, con potencial de abastecer el programa nuclear iraní, mediante esquemas de extracción y triangulación internacional.
Esto implica que Venezuela pudo haber sido utilizada como pieza clave en el fortalecimiento del programa nuclear de Irán, alterando el equilibrio estratégico global.
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PRESENCIA MILITAR EXTRANJERA Y REPRESIÓN INTERNA
El informe también señala la presencia de miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en territorio venezolano, asesorando en:
• Inteligencia
• Control social
• Represión de protestas
Lo vimos en 2019. Lo vivimos en las calles.
Hoy sabemos que no era solo represión interna… era cooperación internacional para sofocar la libertad.
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VENEZUELA: DE PAÍS A PLATAFORMA DEL CRIMEN GLOBAL
Lo que se ha construido no es un gobierno.
Es una infraestructura criminal transnacional.
Una alianza que conecta:
Caracas – Teherán – redes terroristas – carteles – estructuras financieras clandestinas.
Y todo esto operando desde un país que alguna vez fue democrático.
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UNA ADVERTENCIA AL MUNDO
Esto ya no es un problema interno venezolano.
Es un problema de seguridad internacional.
Por eso, la comunidad internacional —y especialmente Estados Unidos— no puede mirar hacia otro lado.
El desmantelamiento de esta estructura no es una opción política…
es una necesidad estratégica global.
La verdad está saliendo a la luz.
Los documentos existen.
Las pruebas se acumulan.
Y lo que queda claro es esto:
Venezuela fue convertida en un eje del terrorismo internacional bajo el mando de Nicolás Maduro.
Y frente a eso, solo hay una posición posible:
Desmontar esa estructura, restaurar la libertad y hacer justicia.

