El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empezó el martes, día del primer aniversario de su regreso al poder, poniendo patas arriba el orden mundial, como es común en él, con una serie de mensajes en Truth, y tenía previsto terminarlo viajando por la noche (hora de Washington) rumbo al Foro Económico de Davos, enclave suizo en el que cada año se reúne los poderes económico, político y tecnológico mundiales. A mitad de la jornada, Trump aún tenía una sorpresa preparada: una comparecencia en la Casa Blanca, no anunciada, junto a su portavoz, Karoline Leavitt, que advirtió poco antes en X de que su intervención semanal ante la prensa tendría esta vez “un invitado muy especial”.
