El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado lo que hasta ahora era una fuerte sospecha: no habrá elecciones en Venezuela en treinta días, como prevé la legislación en caso de sustitución forzosa del jefe de Estado. En cambio, su Administración tutelará al país sudamericano mientras reconstruye el sector petrolero, una tarea que calcula tardar 18 meses. Durante ese tiempo, un grupo de sus asesores de seguridad nacional coordinarán la gestión venezolana. Pero deja claro quién será el responsable absoluto: él.
