Es un dicho conocido que una guerra es fácil de empezar, pero difícil de terminar. El conflicto que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el pasado 28 de febrero no parece ser la excepción. Cada una de las partes plantea condiciones intransigentes para poner fin a los enfrentamientos que impactan en todo Oriente Próximo y estremecen a la economía global, principalmente por el cierre del estrecho de Ormuz, que llevó al alza de los precios del petróleo. Este jueves, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que los negociadores iraníes están “suplicando” que haya un acuerdo que ponga fin al conflicto: “Irán está deseando llegar a un acuerdo, no yo”, ha afirmado. Sus declaraciones se producen después de que Teherán rechazara su plan de 15 puntos y presentara una contrapropuesta para detener la guerra.