Durante décadas, los misiles nucleares chinos permanecieron envueltos en un hermetismo casi absoluto. Pekín prefería que su capacidad de disuasión existiera más como una incógnita que como un espectáculo. Pero esa estrategia está cambiando. Este lunes, un submarino nuclear del Ejército Popular de Liberación (EPL) emergió en algún punto del Pacífico para lanzar un misil estratégico de largo alcance equipado con una ojiva simulada.