«Si me dices que estoy en Almería o Murcia, me lo creo«. La primera conversación en el vehículo que traslada a un grupo de periodistas españoles desde el aeropuerto de Lárcana hasta Nicosia, la capital, se centra en la gran similitud que existe entre los paisajes de esas dos provincias españolas y los de Chipre. Y no deja de llamar la atención que así sea dado que estos lugares están separados por miles de kilómetros. Pero a todos ellos les une el Mediterráneo, un tipo similar de vegetación, el sol y una cierta similitud cultural.