«Si no estás en la mesa de negociación, estarás en el menú». Esta frase expresa la sensación de muchos israelíes tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Tras iniciar la ofensiva militar junto a su gran aliado el pasado 28 de febrero, Israel quedó completamente al margen del proceso negociador que desemboca en un memorando de entendimiento que no incluye la renuncia al plan nuclear del régimen iraní (a la espera del resultado del nuevo período de negociación), no limita sus misiles balísticos ni acaba su apoyo a proxis regionales como los grupos palestinos Yihad Islámica y Hamas o el libanés Hizbulá.