Llegó la hora. Han pasado casi tres años desde que el Banco Central Europeo subiera los tipos de interés por última vez, allá por septiembre de 2023, cuando cerró una racha de diez aumentos consecutivos del precio del dinero para atajar la inflación derivada de la guerra en Ucrania. Ahora, otro conflicto con efectos colaterales para el mercado energético y la inflación, el de Irán, empuja a Fráncfort a volver a pulsar el botón del ajuste. Muy a su pesar: hasta el estallido de la contienda, todo hacía indicar que los tipos podían experimentar algún recorte extra, para júbilo de hipotecados a tipo variable y alivio para una economía europea necesitada de estímulos al crecimiento. La confrontación bélica, sin embargo, ha dado un vuelco al guion: el BCE subirá este jueves los tipos de interés para lanzar un doble mensaje: será implacable frente a la inflación y no repetirá el error de comienzo de la década, cuando un diagnóstico fallido del shock de precios le hizo perder un tiempo precioso hasta que se decidió a actuar.
