La construcción de la primera base lunar de EEUU, anunciada el pasado marzo en el marco del programa Artemis, debía comenzar el próximo de septiembre con un primer lanzamiento de un módulo de alunizaje a bordo del flamante New Glenn, el cohete más potente de Jeff Bezos. Sin embargo, una espectacular explosión durante una prueba de los motores en tierra en la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral, el pasado 28 de mayo, dejó en suspenso el ambicioso calendario trazado por la NASA para adelantarse a China en la puesta en marcha del primer asentamiento en nuestro satélite.