«Es un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haya que reconstruir y volveremos a volar. Merece la pena». Con estas palabras en la red social X, el magnate Jeff Bezos, propietario de la empresa aeroespacial Blue Origin, reaccionaba a la espectacular explosión de su supercohete New Glenn la pasada madrugada. El accidente, que originó una enorme bola de fuego que iluminó el cielo de Florida, ocurrió durante una prueba estática rutinaria de los motores en la plataforma de lanzamiento LC-3 de Cabo Cañaveral, que afortunadamente no provocó heridos. «Es demasiado pronto para conocer la causa, pero ya estamos trabajando para encontrarla«, aseguró el empresario.

