La vida en la Tierra no sería posible sin el Sol pero nuestra estrella también supone un peligro, especialmente ahora que nuestra civilización es tan dependiente de la tecnología. Las tormentas solares que alcanzan nuestro planeta tienen la capacidad de dañar satélites e infraestructuras terrestres. Son fenómenos inevitables pero detectables, por lo que los científicos trabajan para poder anticiparse a la llegada de estas partículas y protegernos de ellas.
