La presión fiscal sobre los trabajadores volvió a incrementarse en la mayoría de las economías avanzadas del globo durante el año pasado. Lo hizo, en gran medida, de forma automática y silenciosa, al calor del aumento de los precios. Así lo constata la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe Taxing Wages 2025, publicado este miércoles. España, según el organismo, no escapó de la tendencia y el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) se encareció automáticamente debido a que el sistema tributario no se ajustó al ritmo de la inflación.