Italia está ultimando un nuevo centro en la isla de Lampedusa -donde se encuentra este sábado el Papa León XIV- con el que podrá invertir el rumbo de las migraciones en el Mediterráneo Central. Hasta hoy, la simbólica isla italiana -ubicada entre Túnez, Libia, Malta y Sicilia- ha ejercido de faro geográfico para el salvamento de quienes arriesgan su vida entre África y Europa. A partir de ahora, al disponer de un nuevo complejo bajo jurisdicción militar, el Gobierno italiano tendrá la posibilidad de convertir a la isla siciliana en un enclave marítimo no sólo para la acogida sino también para la contención migratoria. Varias fuentes consultadas por EL MUNDO confirman que las nuevas instalaciones tendrán fines «migratorios» y estarán destinadas a la «repatriación» de personas sin derecho a protección internacional. De confirmarse este cambio histórico, por primera vez, desde Lampedusa los migrantes podrán ser «expulsados» y recorrer el sentido contrario con el que cruzaron el Mediterráneo Central.