Nada crea más desigualdad en España que la vivienda. Es la conclusión de un informe del Ministerio de Consumo y el CSIC. Llega poco después de que el Congreso rechazara la prórroga extraordinaria del alquiler. En parte, es una respuesta al debate generacional que enfrenta a mileniales y boomers. Este relato culpa a las generaciones mayores de la precariedad de los jóvenes, o al menos contrasta las oportunidades que tuvieron unos y otros. El debate pierde fuerza si comparamos la riqueza mediana de un hogar inquilino (2.217 euros) y la de uno propietario (193.919). Casi 90 veces más. Al lado de eso, ¿qué importa la edad?